martes, 16 de enero de 2007

Ciencia y Ficción

Como primera entrada a este, mi nuevo blog, se me ocurre un tema que ya de tan gastado y trillado queda poco por decir… pero sospecho que dentro de las mil y un ideas formadas al respecto, ninguna acerca un poco de luz a las oscuras grutas donde habitan las soluciones.
Hablo, por supuesto, del temor a la tecnificación.
No hace mucho vi un documental sobre el avance tecnológico en la civilización humana (canal altamente respetado por su programación educativa). Llegando al final del programa recrearon lo que creyeron una hecatombe a nivel mundial, algo que destruiría la Tierra y toda vida en ella sin que el ser humano siquiera se enterara. Los “nanobots”, como le llamaban, evocan a diminutos robots que serán útiles en varios campos, desde la ingeniería hasta la salud. Estos pequeños “insectos robóticos” serían, de alguna manera, lo suficientemente inteligentes como para construír increíbles edificaciones en segundos, o entrar en el organismo de un enfermo y matar todo virus que lo afecte… tan inteligentes serán estos robots que se supone que sabrán construírse y repararse unos a otros por lo que… si, serán capaces de reproducirse.
Según el documental, eventualmente, los nanobots se escaparán al control humano y “robotizarán” la Tierra entera, incluso a los humanos, animales, vegetales y toda vida en el planeta.
La paranoia sobre una tecnología asesina ha estimulado muchas inspiraciones en todo rubro del arte (“Yo Robot” en literatura, la saga de Terminator en Cine, “Trucks” en televisión, etc.) ya no digamos los miedos generados en la realidad, el más reciente: Y2K.
Los riesgos de una destrucción masiva de la Tierra a manos de las máquinas son tan variados como probables.
Lo cierto es que la humanidad se ha acostumbrado lo suficiente a la tecnología que, obviamente, no podemos volver al barrote y las cuevas (aunque no me molestaría para nada agarrar del pelo a más de una ex-novia)… Tampoco intentemos contemplar la idea de detener el vertiginoso crecimiento de nuestra ciencia en lo que a informática o robótica se refiere.
Ahora bien, todos son miedos y pocos quieren polemizar al respecto… solo se remiten a ofrecer posibilidades a esta catástrofe.
Se me ocurre entonces una posible solución. Primero y principal evaluar esos riesgos y descartar los que son verdaderamente imposibles o realmente poco probables.
De aquellos que nos queden, veamos las posibles soluciones (Para los Nanobots podría ser una manera fehaciente de desactivarlos remotamente).
Si todavía encontramos riesgos a los cuales no encontramos solución, entonces podemos calcular, ANTES de crear, las consecuencias de nuestras invenciones.
Mientras tanto disfrutemos de la tecnología y las herramientas de ésta, después de todo, si lo que vaticina “Yo Robot” es cierto, entonces no será la tecnología quien destruya al ser humano, sino el mismo ser humano.

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